Mañana será mi primera aparición en televisión. No creo que en las 12 horas que faltan pueda aprender mucho más sobre el tema de la entrevista, y más vale que no intente aprender muchas cosas más por qué seguramente confundiré todo. Así que no me queda más que preocuparme por las cosas que realmente importan: ¿Qué me pongo? ¿Falda o pantalón? ¿Con lentes o sin lentes? ¿Las uñas rojas o rosas? ¿Quiero verme seria o sensual? ¿Qué tan pronunciado debe ser el escote? Si es muy pronunciado puedo distraer a la gente de las tonterías que estoy diciendo, pero si no digo tonterías, no me tomaran en cuenta. ¡Qué difícil! No sé por que acepté. Tal vez por que pensé que si todo sale bien después de esta entrevista me ofrezcan ser conductora, o me den el espacio de la clase de yoga o de cocina o los diálogos en confianza…