María del Rosario Espinoza. Campeona de taekwondo en la división de +67 kilogramos.1.75mts., 67 kgs....y calza de 9. Ahí nomás!!!! Yo creo que si le da una buena tunda a cualquiera!
María del Rosario Espinoza. Campeona de taekwondo en la división de +67 kilogramos.Groucho Marx revisitado José Woldenberg
Grupo Reforma. 23 Ago. 07
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El primer capítulo de su libro Camas se titula: "Ensayo sobre las ventajas de dormir solo". Está en blanco. En el segundo Groucho Marx narra la historia de un individuo que amaba a su cama con pasión: "No consentía que ningún extraño durmiese en ella. Una noche, al regresar a casa, se encontró con un desconocido metido en su cama y lo mató de un tiro. Luego me aclaró:
"-Que mi mujer estuviera en la cama, no me importó, porque, después de todo, es de la familia. Pero aquel individuo no era amigo mío" (Tusquets, España, 1997).
En ese relato, como en muchos más, se aprecia la subversión de la lógica que hace de Groucho un narrador y actor singular: el melodrama se convierte en comedia disparatada una vez que sus premisas vuelan por los aires. Marx separa las piezas de un rompecabezas verbal para armarlo de manera absurda. Entra por una puerta convencional pero sólo para dinamitar los supuestos del sentido común que le ofrecen coherencia rutinaria a los relatos. Es la "técnica" Groucho Marx que sabe que nada resulta más jocoso que modificar de manera radical la perspectiva de los acontecimientos.
En aquel su primer libro (1930), Groucho le daba un consejo al señor Marvin: "Es una tontería mirar debajo de la cama. Si su mujer tiene una visita, lo más probable es que la esconda en el armario. Conozco a un hombre que se encontró con tanta gente en el armario que tuvo que divorciarse únicamente para conseguir dónde colgar la ropa". El mini-relato empieza de manera predecible, repitiendo lugares comunes, fórmulas del vodevil, para, sin transiciones, exagerar hasta un extremo inverosímil y rematar con una conclusión descabellada, radicalmente contraria a la inercia insípida de la lógica.
Al parecer, ese humor lo explotaba también en su vida cotidiana. Cuenta su primer hijo, Arthur, que como todo padre pontificaba para educarlo: "-¿No sabes que la leche te hace bien? Fortalece los huesos. Es buena para los dientes. Yo siempre tomaba leche cuando era niño y mira mis dientes... ¡Llenos de caries!". Y que el día de su primera boda se produjo el siguiente intercambio: "Cuando el juez dijo: -Estamos reunidos aquí para unir a esta pareja en el sagrado matrimonio, Groucho lo interrumpió: -Será sagrado para usted, señor juez. Yo tengo otras ideas al respecto" (Mi vida con Groucho, Paidós, 1991).
El 19 de agosto se cumplieron 30 años de la muerte de Groucho Marx, el hombre de los inmensos bigotes pintados y el monumental puro que hizo de la antisolemnidad y el relajo una forma de vida en el teatro, el cine, la radio, la televisión y los libros. "Me encaro conmigo mismo (siempre ando cerca por lo que pueda ocurrir)" y me digo: parece ocioso glosarlo así que mejor reproduzco algunos de mis múltiples subrayados (De Memorias de un amante sarnoso, Los Libros de la Frontera, Barcelona, 1974).
- La otra noche tomé la típica cena exenta de colesterol: calabaza hervida, leche descremada y gelatina. Estoy seguro de que comer así no prolongará mi vida, pero también creo que la existencia me parecerá mucho más larga.
- Nunca he podido comprender por qué en las carreras todos demuestran tanta ansiedad por llegar a la meta. Si se quedaran tranquilamente en la línea de partida no se encontrarían jadeantes y cubiertos de sudor a cien metros de allí. En la vida suceden muchas cosas parecidas a las carreras.
- El amor es algo que no se aprende en los libros; es como un fluido fugaz que surge inopinadamente para tocarnos con su varita mágica, y que después se desvanece en la niebla del tedio (No está mal el parrafito. Los he visto peores en libros que se venden por cinco dólares. En realidad, está copiado de uno de ellos).
- Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis, y cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado, contrariando sus más firmes convicciones.
En 1932-33 los hermanos Marx incursionaron en la radio en una serie de programas en donde representaban a unos abogados. Los guiones originales fueron publicados en español por la editorial Tusquets en 1989 (Groucho y Chico abogados), y en ellos se recuperan esas conversaciones aceleradas, delirantes e ingeniosas que sellaron el estilo de Groucho Marx. Unos botones de muestra "son un manjar digno de los dioses, suponiendo que quede alguno".
Cuando éramos niños nos parecía que nuestros padres eran seres superiores, súper poderosos, capaces de resolver cualquiera de los enormes problemas que nos abrumaban sin siquiera despeinarse.
Al paso del tiempo, particularmente al llegar a la terrible adolescencia, caímos en la cuenta de que nuestros padres son humanos y por tanto falibles. De pronto nos percatamos de que no pueden resolverlo todo y a veces, incluso, cometen errores.
Más pasa el tiempo y más falibles nos parecen, más propensos a cometer errores, menos eficientes en la solución de nuestros problemas e incluso son ellos la causa de algunos. Llega un momento en la vida en que incluso piensas que estas listo para dejarlos y enfrentarte a la vida solo.
Sin embargo, cuando sin importar nada más, tu padre toma una piedra, con el único propósito de defender a sus 4 cobardes mujeres[1] de un aterrorizante, amenazador y malévolo ratón que merodea en el jardín, y con un certero golpe atina a la cabezota del fiero animal.; en ese momento te das cuenta de que él, sigue siendo un héroe.