
En días pasados sucedio que despúes de haccer uso de las instalaciones sanitarias de mi oficina, por respeto a la siguiente usuaria, decidí esconder la evidencia y usar el aromatizante para baño que ahí se encontraba. ¡Cual sería mi sorpresa al darme cuenta de que dicho producto se ufanaba de ser "Vainilla y pasteles, edición especial"! Mi segunda reacción fue: ¿por que alguien querría que su baño oliera a pasteles?, ¿por qué a pasteles y no a caldo de pollo con arroz?, ¿por que no a pimientos? Si de aromatizantes ridículos hablamos quisiera proponer a los productores de Febreze mi aroma favorito: aceite de oliva con ajo. Por favor, si hay mercado para vainilla y pasteles, piensen en los amantes del aceite de oliva con ajo.