Ya descubrí que mi hora favorita de la vacación es la hora de cocinar. Ayer preparé arroz blanco con pollo en salsa de curry verde. Hoy estoy esperando que de la hora de ir a cocinar pasta con jitomate, albahaca y queso mozzarella. No sólo me emociona cocinar, sino comer. Afortunadamente la vacación esta a punto de terminar, justo cuando me acabé toda la reserva de alimentos medio podridos, latas y conservas. De hecho hoy, fui al mercado y preprararé las viandas con puros ingredientes frescos!
En otros temas, hoy conocí a uno de nuestros lectores, José. Por un lado me dió mucho gusto, pero por el otro me entristeció saber que nuestro lector en Noruega, no es noruego en realidad. Es genial cuando alguien te conoce por blog, me hace sentir como una celebridad. Espero que algún día me vuelvan a llamar de Canal 11 para entrevistarme, ahora sobre el blog. O me den un programa, tal vez... Bueno José, gracias por los 2 minutos de fama.
Siguiendo con el tema del post anterior, les contaré que durante mi infancia, los fines de semana fueron siempre una pesadilla gastronómica. Mi madre nos torturaba haciendo de las sobras de la semana nuevos platillos “fusión”. La buena mujer era capaz de mezclar los restos de 5 diferentes tipos de sopas, con arroz y verduras cocidas para hacer un nuevo potaje. También solía mezclas carne de pollo, res, puerco y pescado y aderezarla con una nueva salsa, o lo cubría todo de queso y lo metía al horno.
Otro clásico de los fines de semana, eran los huevos revueltos con basura; a veces salían cosas buenas como los huevos con nopales, pero a veces los resultados eran casi tóxicos, como los huevos con atún, ejotes y chicharos.
Lo peor de todo esto es que mi madre me transmitió sus malos hábitos y yo he desarrollado los míos propios.
Me explico, casi nunca como en mi casa, con lo cual la mayoría de los productos alcanzan puntos muy cercanos a la putrefacción. Solamente entonces me decido a cocinarlos. Un mango medio podrido me llevó a crear una deliciosa “sopa de mango”. Siguiendo con las sopas, una ocasión unicamente había en el refrigerador una cebolla, no sabía cómo comerla, pero ese día aprendí a preparar mi internacionalmente conocida sopa de cebolla.
Las verduras como calabacitas, berenjenas y pimientos pueden ser una excelente base para pasta. De hecho, casi cualquier cosa puede convertirse en una salsa para pasta, es cuestión de perder el miedo y los escrúpulos. Por ejemplo, la semana pasada convertí restos de carne tártara en una pasta boloñesa, que fue considerada por los catadores un éxito total.
Hasta ahora nunca nadie se ha quejado de mis viandas, muy por el contrario he logrado cautivar a mi público. Y ahora voy a compartir con ustedes, estimados lectores, mis mejores técnicas culinarias:
Si tú vas a cocinar recuerda:
-La fecha de caducidad es sólo una sugerencia. Si no hace ruidos, y no tiene pelos, todavía sirve!
-Mientras más grasoso, más sabroso.
-Los principios ecológicos “reduce, reutiliza, recicla” también funcionan para los alimentos.
Si erescomensal:
-No hagas preguntas.
-Espera a que el cocinero pruebe la comida, luego, dependiendo de su reacción procede.
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