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29 julio, 2009

Algo ligerito II

Siguiendo con el tema del post anterior, les contaré que durante mi infancia, los fines de semana fueron siempre una pesadilla gastronómica. Mi madre nos torturaba haciendo de las sobras de la semana nuevos platillos “fusión”. La buena mujer era capaz de mezclar los restos de 5 diferentes tipos de sopas, con arroz y verduras cocidas para hacer un nuevo potaje. También solía mezclas carne de pollo, res, puerco y pescado y aderezarla con una nueva salsa, o lo cubría todo de queso y lo metía al horno.

Otro clásico de los fines de semana, eran los huevos revueltos con basura; a veces salían cosas buenas como los huevos con nopales, pero a veces los resultados eran casi tóxicos, como los huevos con atún, ejotes y chicharos.

Lo peor de todo esto es que mi madre me transmitió sus malos hábitos y yo he desarrollado los míos propios.

Me explico, casi nunca como en mi casa, con lo cual la mayoría de los productos alcanzan puntos muy cercanos a la putrefacción. Solamente entonces me decido a cocinarlos. Un mango medio podrido me llevó a crear una deliciosa “sopa de mango”. Siguiendo con las sopas, una ocasión unicamente había en el refrigerador una cebolla, no sabía cómo comerla, pero ese día aprendí a preparar mi internacionalmente conocida sopa de cebolla.

Las verduras como calabacitas, berenjenas y pimientos pueden ser una excelente base para pasta. De hecho, casi cualquier cosa puede convertirse en una salsa para pasta, es cuestión de perder el miedo y los escrúpulos. Por ejemplo, la semana pasada convertí restos de carne tártara en una pasta boloñesa, que fue considerada por los catadores un éxito total.

Hasta ahora nunca nadie se ha quejado de mis viandas, muy por el contrario he logrado cautivar a mi público. Y ahora voy a compartir con ustedes, estimados lectores, mis mejores técnicas culinarias:

Si tú vas a cocinar recuerda:

- La fecha de caducidad es sólo una sugerencia. Si no hace ruidos, y no tiene pelos, todavía sirve!

- Mientras más grasoso, más sabroso.

- Los principios ecológicos “reduce, reutiliza, recicla” también funcionan para los alimentos.

Si eres comensal:


- No hagas preguntas.

- Espera a que el cocinero pruebe la comida, luego, dependiendo de su reacción procede.

17 julio, 2009

Amor de madre

Voy a compartir con ustedes la conversación que tuve con mi adorable madre hace un rato, solamente por que me alegró el día. Me llamo al celular y estuvimos hablando como 3 minutos cuando de pronto me dice :

La mamá: bueno Blanquita ya me voy
Yo: mamá, ¿con quién crees que hablas?
La mamá: pues contigo Blanquita
Yo: mamá soy Camila
La mamá: Camila?
Yo: Si mamá, tu hija.
La mamá: Canija! pero si yo le marqué a Blanquita!!! ¿por qué contestaste tú?


Durante la conversación, yo, buena como soy, la felicité por ser el día de su Santo:

La mamá: ¡que linda que te acordaste!
Yo: ¡pues claaaaaro!! ¡Si yo me llamo igual!
La mamá: ¿De verdad? ¡Pues felicidades!

La conversación tuvo lugar el día de hoy, justo el día en que gracias a Adriana encontré una página dedicada a la paternidad responsable, que me hizo reír y llorar, todo a la vez, durante toda la mañana. Mañana que debía haber dedicado a terminar el documento que tengo que entregar.

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