A principios de ésta década, cuando veía Sex and the City, las idiotas protagonistas afirmaban que los 30 eran los nuevos 20. Esa era su justificación para actuar como adolescentes ebrias y descarriadas. Entonces yo aguardaba ansiosa llegar a los 30 y ser una mujer soltera guapa, potentada, independiente, una profesionista exitosa, con alto poder adquisitivo, una sexualidad disipada, un bizarro sentido de la moda y una distorsionada percepción de la realidad.

Ahora estoy muy, muy cerca de los 30 y estoy muy pero muy lejos de esa realidad. Tengo 29, es cierto que soy guapa, soltera, independiente y potentada, pero tengo un poder adquisitivo decreciente, ni siquiera tengo novio, mucho menos una vida disipada y mi sentido de la moda se quedo a principios de la década.
La vida no es como en las series tontas. Los 30 no son los nuevos 20, sino los viejos 40. En las series nadie habló de los achaques, de la arritmia cardiaca, de los problemas de circulación, de la pérdida de la tersura de la verdura, las madness de la edad adulta, la larga espera hasta el día de pago, las responsabilidades, ufff!
Creo que la única clave que me ha dado la televisión respecto a mi situación de solterona es que debo comprar un gato, para tener a quien querer, dado que nunca tendré una familia (bueno eso es algo que no se cansan de restregar me en mi nuevo trabajo), y debo alimentarlo bien para que no se coma mi cara en cuanto muera. Otra cosa que aprendí, pero ésta la deduje yo, no nos la enseñaron en la tele, es que lo importante a los 30 es dejar de actuar como a los 20 y asumir la próxima senectud, comer sano, despedirse del chamorro y el tocino, y empezar a comer pasto y plantas silvestres (como bien dice Xavier)...


Ahora estoy muy, muy cerca de los 30 y estoy muy pero muy lejos de esa realidad. Tengo 29, es cierto que soy guapa, soltera, independiente y potentada, pero tengo un poder adquisitivo decreciente, ni siquiera tengo novio, mucho menos una vida disipada y mi sentido de la moda se quedo a principios de la década.
La vida no es como en las series tontas. Los 30 no son los nuevos 20, sino los viejos 40. En las series nadie habló de los achaques, de la arritmia cardiaca, de los problemas de circulación, de la pérdida de la tersura de la verdura, las madness de la edad adulta, la larga espera hasta el día de pago, las responsabilidades, ufff!
Creo que la única clave que me ha dado la televisión respecto a mi situación de solterona es que debo comprar un gato, para tener a quien querer, dado que nunca tendré una familia (bueno eso es algo que no se cansan de restregar me en mi nuevo trabajo), y debo alimentarlo bien para que no se coma mi cara en cuanto muera. Otra cosa que aprendí, pero ésta la deduje yo, no nos la enseñaron en la tele, es que lo importante a los 30 es dejar de actuar como a los 20 y asumir la próxima senectud, comer sano, despedirse del chamorro y el tocino, y empezar a comer pasto y plantas silvestres (como bien dice Xavier)...