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30 marzo, 2010

Confesiones de mujeres de 30...


Hace unos meses, cuando era una joven estudiante, aspirante a diplomática, en mi clase de literatura mexicana nos dieron una copia de este cuento de Ethel Krauze, llamado "Balance". y dice:

Hoy cumple treinta años y hace un balance:
1. Qué ha perdido:
–La fácil delgadez extrema.
–La tersura.
–Hasta los taxistas le dicen “señora”.
–Ya no le entusiasma seguir la borrachera en otro lugar después de cenar en un lindo restaurante.
–Odia las discotecas.
–Tiene que pintarse el pelo y ponerse diez cremas.
–Los jóvenes le hablan de “usted”.

2. Qué ha ganado:
–Ahora ya se siente eficaz en su oficio.
–Ya sabe qué hacer y qué no hacer en la vida.
–Los jóvenes la buscan y le piden consejo.
–Goza el sexo mejor y con más sabiduría.
–Gana más dinero y tiene casa y coche.
“Bueno —piensa—, creo que todavía la balanza está a mi favor”.
Llora un poco, se alisa, y se dispone a festejarse.


Obviamente este no es mi caso, pero también se aproxima mi cumpleaños y me dispongo a festejarme, así que aquí va mi balance:

1. Qué ha perdido:
–La fácil delgadez extrema, pero si Dios la quisiera flaca no le habría dado el gran poder de convertir las sobras de su refrigerador en manjares, tampoco le hubiera dado esa debilidad por el chamorro.
–La tersura, como la verdura.
–El pelo, pero por lo menos no tiene ni una cana.
–Ahora se siente ultrajada, humillada y vejada en su oficio.
- Neuronas.

2. Qué ha ganado:
- Peso. Estúpidos chamorros!
– Gana menos dinero y no tiene casa ni coche. Vive en la indigencia pero ha aprendido el valor de la austeridad.
- Obtuvo, tras un arduo proceso de selección, una beca vitalicia, semejante a la de los trabajadores sindicalizados.
–Ya sabe qué hacer y qué no hacer en la vida, como quedarse más tiempo del estrictamente necesario en la oficina.
–Los jóvenes la buscan y le piden consejo, los jóvenes no le hablan de “usted”, por el contrario, los jóvenes, especialmente sus amigos se dirigen a usted como "Amigou"
–Más sabiduría.
-Más amigos en el mundo que en su colonia, lo cual implica que tendrá siempre donde llegar cuando logre negociar unas vacaciones.
–Los taxistas ya no le dicen “señora”, como cuando tenía 24. Por el contrario, en su nuevo empleo la confunden con alguien de servicio social.
–Ya no le entusiasma empezar la borrachera cenando en un lindo restaurante; ¡ Vámonos directo al trago"
-HUEVOS

La balanza esté escasamente a mi favor, pero ya no lloro en las noches (casi). Eso amerita una gran celebración, derroche, abrazos grupales, fiestas, viajes, reencuentros, compras, regalos, ilusiones, aumentos, mejoras, por lo menos por los próximos 10 años, antes de que me de la siguiente crisis.

08 septiembre, 2009

Los 30 son los nuevos 40

A principios de ésta década, cuando veía Sex and the City, las idiotas protagonistas afirmaban que los 30 eran los nuevos 20. Esa era su justificación para actuar como adolescentes ebrias y descarriadas. Entonces yo aguardaba ansiosa llegar a los 30 y ser una mujer soltera guapa, potentada, independiente, una profesionista exitosa, con alto poder adquisitivo, una sexualidad disipada, un bizarro sentido de la moda y una distorsionada percepción de la realidad.




Ahora estoy muy, muy cerca de los 30 y estoy muy pero muy lejos de esa realidad. Tengo 29, es cierto que soy guapa, soltera, independiente y potentada, pero tengo un poder adquisitivo decreciente, ni siquiera tengo novio, mucho menos una vida disipada y mi sentido de la moda se quedo a principios de la década.

La vida no es como en las series tontas. Los 30 no son los nuevos 20, sino los viejos 40. En las series nadie habló de los achaques, de la arritmia cardiaca, de los problemas de circulación, de la pérdida de la tersura de la verdura, las madness de la edad adulta, la larga espera hasta el día de pago, las responsabilidades, ufff!

Creo que la única clave que me ha dado la televisión respecto a mi situación de solterona es que debo comprar un gato, para tener a quien querer, dado que nunca tendré una familia (bueno eso es algo que no se cansan de restregar me en mi nuevo trabajo), y debo alimentarlo bien para que no se coma mi cara en cuanto muera. Otra cosa que aprendí, pero ésta la deduje yo, no nos la enseñaron en la tele, es que lo importante a los 30 es dejar de actuar como a los 20 y asumir la próxima senectud, comer sano, despedirse del chamorro y el tocino, y empezar a comer pasto y plantas silvestres (como bien dice Xavier)...


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