
1. Qué ha perdido:
–La fácil delgadez extrema.
–La tersura.
–Hasta los taxistas le dicen “señora”.
–Ya no le entusiasma seguir la borrachera en otro lugar después de cenar en un lindo restaurante.
–Odia las discotecas.
–Tiene que pintarse el pelo y ponerse diez cremas.
–Los jóvenes le hablan de “usted”.
2. Qué ha ganado:
–Ahora ya se siente eficaz en su oficio.
–Ya sabe qué hacer y qué no hacer en la vida.
–Los jóvenes la buscan y le piden consejo.
–Goza el sexo mejor y con más sabiduría.
–Gana más dinero y tiene casa y coche.
“Bueno —piensa—, creo que todavía la balanza está a mi favor”.
Llora un poco, se alisa, y se dispone a festejarse.
1. Qué ha perdido:
–La fácil delgadez extrema, pero si Dios la quisiera flaca no le habría dado el gran poder de convertir las sobras de su refrigerador en manjares, tampoco le hubiera dado esa debilidad por el chamorro.
–La tersura, como la verdura.
–El pelo, pero por lo menos no tiene ni una cana.
– Gana menos dinero y no tiene casa ni coche. Vive en la indigencia pero ha aprendido el valor de la austeridad.
–Ya sabe qué hacer y qué no hacer en la vida, como quedarse más tiempo del estrictamente necesario en la oficina.
–Los jóvenes la buscan y le piden consejo, los jóvenes no le hablan de “usted”, por el contrario, los jóvenes, especialmente sus amigos se dirigen a usted como "Amigou"
–Más sabiduría.





