23 noviembre, 2011

La función crea el órgano: Puchipanza como evidencia de la evolución.

En lo que a nuestra especie concierne, pocos avances se han visto desde que estuviera en boga la ya clásica teoría desarrollada por Charles Darwin en "El Origen de las Especies". Como se sabe, las condiciones de vida, según Darwin, pueden ejercer una acción sobre las especies, que afectan a los individuos de una misma especie, dada su exposición durante varias generaciones a ciertas condiciones ambientales. Dichas modificaciones constituyen pequeñas particularidades que distinguen a los individuos de una misma especie como resultado de la exposición de cada organismo a las condiciones de vida y que no pueden explicarse por herencia en lo que se conoce como el proceso de selección natural.

Si bien no podemos negar que el  proceso de selección de los más ha avanzado lenta pero inexorablemente, el acelerado cambio en el entorno, especialmente en el ámbito urbano, han detonado la proliferación de particularidades en individuos especialmente expuestos a un entorno adverso.

Siguiendo ahora a Lamarke, podemos afirmar que la transmisión de caracteres adquiridos por la interacción con el medio y que de han transmitido a la descendencia de individuos, expuestos a viajes en pesero durante generaciones, se encuentra en el uso o no de los diversos órganos, tesis que se resume en la siguiente frase: «La función crea el órgano».

Siendo así, podemos afirmar que millones de sujetos cautivos en las grandes urbes han desarrollado mecanismos de adaptación al entorno urbano. Dichas peculiaridades son difícilmente observables en otros entornos. Por mencionar los ejemplos más significativos de los órganos derivados de la evolución podemos mencionar el “chichicuello” y la “nalganuca”, cuya función principal es hacer las veces de almohadillas para dormir en el transporte público o para situar la lap top cuando el sujeto en cuestión se encuentra chateando en su cama.

vía @adegetau

Otro de los órgano que muestran la evolución de una manera más contundente es la “puchipanza”, que se usa como tumbaburros para abrirse paso entre la multitud. Los “pancenos” cumplen el cometido de servir como bóveda de seguridad de la cartera, una función parecida a la bolsa que utilizan los marsupiales para cargar a sus crías. Si los canguros lo hacen, porqué los gordos no hemos de guardar cosas entre la puchipanza y los panzenos.



Por su parte, los “pantobillos” en los especímenes femeninos y los “escrotobillos” en el caso de los especímenes masculinos han demostrado su utilidad para sostener tobimedias y calcetines sin resortes.





Los “brazopiernas” son de particular importancia para dar seguridad y firmeza en el andar en aquellos casos cuando es necesario andar a cuatro patas, lo cual sucede con relativa frecuencia en situaciones en las que se presenta un excedente de bebidas alcohólicas.




En lo que respecta a la función reproductiva y sexual, está comprobado que los hombres prefieren a las mujeres con grandes senos. Sin embargo ante la proliferación de siliconas, las féminas más avanzadas ha adaptado su organismo para no conformarse con un par de grandes melones; sino que han desarrollado senos en la espalda y debajo de las axilas.






La evidencia es irrefutable. De seguir las tendencias actuales la especie humana se dirige a una fase de redistribución genética de la corporalidad caracterizada por la la abundancia de lípidos, acortamiento y engrosamiento de extremidades, abultamiento de carnes, consistencia suave y perfecta para el horno.






4 comentarios:

Xavier dijo...

Jajajaja! Está increíble! Ya se extrañaban estas entradas!

Carpy dijo...

Jajaja... Tu análisis creo que confirma la teoría de la evolución!!! Mis respetos! Ahora solo falta saber cómo volver razonable el canibalismo!!!

Nuria dijo...

Es maravilloso como ciertos batracios se adaptaron a la tierra y en este caso ciertos bodrios se adaptan a las condiciones urbanas actuales. Esta tesis podría profundizarse recordando la existencia de seres humanos ultradesarrollados gracias a la chichipuchipanza, como mi querida Miss Begonia que podía sujetar la Biblia en su "regazo" (diceses del lugar entre sus bubbies y panza) sin necesidad de atril...

América Gutiérrez dijo...

Tenía mucho que no visitaba tu blog (De hecho tampoco he visitado el mio) Sigo riéndome y aun no puedo controlarme. Me encantó lo del "chichicuello"

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