Desde que empecé esta nueva etapa laboral, he tenido altas y bajas. Altas cuando la vista desde mi oficina es esta.

Bajas, cuando la oficina que me toca esta en el sótano, como esta. Me encuentro en un periodo de rotación, así que unos días me toca glamour, distinción y clase sin límites, y pastel gratis, y otros días estoy en lo más bajo de la cadena evolutiva, aun por debajo de las macetas que llevan 30 años en la institución y son más importantes que yo. Este nuevo trabajo no es más que incertidumbre pura.


Me encuentro en un periodo de rotación, así que unos días me toca glamour, distinción y clase sin límites, y pastel gratis, y otros días estoy en lo más bajo de la cadena evolutiva, aun por debajo de las macetas que llevan 30 años en la institución y son más importantes que yo. Este nuevo trabajo no es más que incertidumbre pura.

Querido Santa, ya sabes que odio las festividades decembrinas y que este año no me he portado bien, pero yo ya sé que eres mi papá. Sólo te quiero pedir unos Converse. Andalé Santa, que son unos tenis para tì? Además en la compra de esta edición autóctona estarás ayudando a comunidades indìgenas mexicanas a ser explotadas por compañías extranjeras, que lucran con su trabajo y que seguramente sólo te pagan al artesano 5 de los 3mil pesos que cuestan estas bellezas. Andale Santa, no seas malito!

El otro día fui al MUAC. Lindísimo museo, impresionantes instalaciones, el mejor arte contemporáneo del mundo al alcance de todos. Arriba una extraordinaria obra que nos muestra como reducir el infinito a una viruta de madera, alumbrada por un foco, sobre el piso de cemento. ¡Esto es arte!






