19 febrero, 2013

Primer Informe Desgobierno


Ya llevo un año en Corea. Ya falta un año menos de lo que sea que me falte por estar aquí.

Muchas cosas han cambiado desde que llegué. Ya no soy la misma jovencita torpe que no podía comprar suavizante de telas; en primera porque ya puedo comprar cosas en el mercado, comunicarme con los taxistas y entablar amistades con los oriundos. 

En segundo lugar, he dejado de ser una tierna jovenzuela porque el tiempo en Asia se mide diferente. Cuando llegué tenía 31 añitos, pero han de saber que en Corea al nacer ya tienes un año, porque cuentan el tiempo que pasas en el vientre materno (esta subespecie es tan rara que pasan un año y no 9 meses como los nativos mexicanos); siendo así en abril de 2012 cumplí 33, en lugar de los 32 correspondientes. Además, pa’ no errarle aquí todos los que nacen en el mismo año, digamos en 1980, corresponden al mismo signo chino, entonces todos cumplen un año más el primero de enero, independientemente de la fecha de nacimiento; como ya tenía los 33 emparejados de la cuenta coreana, el 1 de enero cumplí 34. Pero tranquilos que cuando festeje en abril seguiré teniendo 34. Como habrán notado ya soy más vieja y por tanto más sabia.

Me gustaría decir que en un año no me han dado bochornosos episodios de nostalgia, pero no es así. Cada vez que veo un trozo de mi patria por aquí, o que tengo la fortuna de encontrar las delicias de mi tierra y beber sus deleitosos elíxires, añoro mi terruño. Eso sí, si les cuentan que me han visto arrasando en las pistas bailando salsa y otros ritmos latinos, no le crean a nadie. No soy yo, es otra que se parece a mí pero que es la reina latina de las fiestas en Asia.

Aquí he aprendido que una imagen vale más que mil palabras, esencialmente por que solo he aprendido a decir una docena de palabras, todas ellas para pedir comida, bebida o transporte a casa. Por ello más que seguir escribiendo, les comparto algunos de mis mejores memorias por aquí, debidamente enchuladas para el disfrute de los lectores.










08 febrero, 2013

Como han pasado los años.


Y un buen día te das cuenta que tus discos favoritos ya tienen 10 años. La hemos pasado muy bien juntos.


11 enero, 2013

24 julio, 2012

Evaluación semestral


Llevo ya 6 meses en Seúl. Se me han pasado como unos minutos…sin respirar. Sin respirar, cómo me gustaría que fueran mis trayectos a bordo de los taxis de esta ciudad, que nunca dejan de sorprender con sus insospechados aromas. Sin respirar, cómo aquellos que tienen el infortunio de toparse conmigo después de caminar unos minutos bajo el extenuante sol del verano, claro, como ellos est á n geneticamente imposibilitados para transpirar se sorprenden ante cualquier individuo bañado en sudor.

La experiencia ha sido de lo más enriquecedora pues me ha permitido superar todos los miedos nacidos de la ignorancia y los prejuicios. Con esto no quiero decir de ninguna manera que mis miedos y prejuicios estuvieran infundados. Por el contrario, todos ellos han resultado ciertos: si, soy una de las mujeres más altas a la redonda, y justamente por redonda no hay ropa que me quede en ninguna tienda; el idioma resultó tan difícil como lo pensaba o tal vez yo no soy tan inteligente, por suerte mi teléfono lo es y me ha sacado de todas las situaciones difíciles originadas por mi nula capacidad de comunicación; todavía no sé si comen perro, en cuyo caso sería una sopa por demás desabrida dado que sus perros tienen en tamaño cuando más de una rata de tamaño medio. Lo enriquecedor de la experiencia entonces ha sido sobrevivir a mis miedos y por supuesto a mi torpeza (Exhibit A).

Entre las muchas lecciones aprendidas, las más valiosas hasta ahora, y las que estoy segura de que me acompañarán durante el resto de mis andanzas son: 1) no preguntes, es comida y 2) nunca tomes nada por sentado como el uso de desodorante o la tolerancia al alcohol, ni sobrestimes el poder de un escote.

Finalmente diré que Seúl no es una ciudad de una belleza obvia, lo cual invita a explorarla en busca de sus atractivos, los cuales son sumamente reconfortantes para los que se atreven a salir a por ellos. De vez en cuando me regala vistas maravillosas o encuentro en los lugares más inesperados pequeños espacios llenos de calma ajenos al eterno bullicio de la ciudad producido por el tráfico, los altavoces, la gente que invita a entrar a los comercios, y sobre todo el K-Pop que flota en el ambiente.







18 julio, 2012

Extraños y extrañezas

Extraño mi blog. Extraño la vida despreocupada que daba vida a esta bitácora. Extraño la libertad poética. Extraño el tiempo libre. Extraño los tacos de chamorro y los jueves de mezcales. Extraño es comer hielo raspado con pedazos de fruta y frijoles dulces. Extraño es el calamar azucarado a modo de botana. 


 

18 mayo, 2012

Más grasoso, más sabroso.


Estoy un poco atrasada en las noticias pero ¿Carla Bruni sigue embarazada?


09 mayo, 2012

Peores cosas he comido...o no!

Los coreanos se sienten muy orgullosos de su comida tradicional. Y como no habrían de estarlo si su comida tradicional es capaz de bailar son jarocho!

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Algunos ahogan sus penas en alcohol. Yo tuve que ahogar mi comida en cerveza para no pasar penas frente a mis anfritiones. Y es así como uno intenta adaptarse a su nueva vida.

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