07 septiembre, 2006

Leyendo

El invernáculo.
Jordi Soler.
El País , miércoles 6 de septiembre de 2006

Hace poco mas de un mes nos debatíamos en casa contra una legión de piojos. Entonces aplicamos champús, aceites esenciales y peines sofisticadas de 17 euros 7, cuando pensamos que la plaga había sido erradicada, nos subimos al avión de iberia y, luego de un tortuosa escala en Barajas y 13 horas efectivas de vuelo, llegamos a México a pasar el mes de Agosto. Los piojos habían llegado a la casa montados en la cabeza de alguno de mis hijos y gracias a la cercanía corporal que suele haber en las familias, fueron colonizándonos a todos. La primera noche de las vacaciones, para no dejar colonizadas las almohadas de nuestros anfitriones, nos hicimos una revisión exhaustiva y después, como no había rastros de la plaga y la escala en Barajas nos había dejado destruidos, nos echamos a dormir 36 horas a pierna suelta. Los piojos habían sido erradicados, o eso creímos, y sobre todo anduvimos todas las vacaciones con la soltura y el desparpajo de quien va sin piojos por la vida; es decir, arrimándole la cabeza a nuestros semejantes y echando a volar nuestra cabellera cuando nos sobrevenía una carcajada o un estertor de júbilo. Quiero decir que nos comportábamos como quien no tiene piojos, pero teniéndolos, una situación, que desafortunadamente, he venido a descubrir hoy, ya que la exportación a América de estos parásitos que hemos efectuado mi familia y yo es un hecho consumado. Mi madre que fue nuestra anfitrión en México, preocupada por nuestra escala en Barajas, llamó anoche para enterarse en qué condiciones habíamos llegado a Barcelona, y al final , como si se tratara de una inquietud periférica, soltó: “ Y vosotros nunca habéis tenido piojos, ¿no?”. “No que yo sepa”, mentí, y agregué: ¿Por qué?. “Es que tu padre no para de rascarse la cabeza”, dijo. En fin, que por algún motivo misterioso, los piojos de Barcelona, al cambiar de latitud, altitud y medio ambiente, hibernan durante un tiempo indefinido y despiertan cuando regresan a la ciudad; por otra parte, y esto es todavía mas misterioso, el piojo catalán hibernando da a luz a piojos en estado de hibernación que despiertan en México en cuanto su progenitor regresa a la vida en Cataluña. Cada cabeza es un invernáculo...

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